Enfermedades condiciones de perros

Esofagitis en perros

Esofagitis en perros

Descripción general de la esofagitis canina

La esofagitis es una inflamación del esófago. Hay una variedad de causas y no hay informes de edad, raza o predilección sexual.

Causas de la esofagitis en perros

  • Vómitos frecuentes
  • Ingestión de irritantes químicos o cáusticos.
  • Hernia hiatal
  • Neoplasia (cáncer) del esófago.
  • Cuerpo extraño esofágico
  • Reflujo o flujo hacia atrás del jugo gástrico o intestinal secundario a muchas causas, incluida la anestesia general
  • De qué mirar

  • Salivación
  • Anorexia (falta o disminución del apetito)
  • Trago excesivo o persistente
  • Molestias al tragar
  • Tos
  • Regurgitación, la evacuación sin esfuerzo de líquido, moco y alimentos no digeridos del esófago
  • Diagnóstico de esofagitis en perros

    Un conocimiento profundo de la historia y los signos clínicos es muy importante y a menudo es útil en el diagnóstico. Las pruebas de diagnóstico son necesarias para confirmar un diagnóstico de esofagitis. Incluyen:

  • Conteo sanguíneo completo (CBC)
  • Perfil bioquimico
  • Análisis de orina
  • Radiografías de tórax
  • Esofagrama (ingestión de bario)
  • Fluoroscopia (una evaluación que puede evaluar el esófago en movimiento)
  • Esofagoscopia (inspección visual del esófago)
  • Tratamiento para la esofagitis en perros

    El tratamiento para la esofagitis debe dirigirse a la enfermedad subyacente o afecciones asociadas. En el caso de que no se identifique una causa subyacente, se recomiendan medidas sintomáticas y, a veces, de apoyo. Incluyen:

  • Inhibidores de ácido gástrico o agentes bloqueantes.
  • Agentes de recubrimiento esofágico y gástrico
  • Modificadores de la motilidad gastrointestinal
  • Modificación de la dieta
  • Terapia antibiótica, en casos de neumonía secundaria.
  • Remoción endoscópica de un cuerpo extraño.
  • Intervención quirúrgica
  • Hospitalización y cuidados de apoyo en casos graves.
  • Apoyo nutricional colocando y alimentando a través de un tubo estomacal o nutrición intravenosa, en casos severos
  • Atención domiciliaria y prevención de la esofagitis en perros

    El cuidado en el hogar para la esofagitis incluye administrar todos los medicamentos recetados y alimentar solo las dietas aprobadas.

    Dado que muchas enfermedades esofágicas pueden provocar dificultad para tragar o regurgitar, es posible inhalar partículas de alimentos o saliva. Esto puede provocar neumonía por aspiración secundaria. La observación cuidadosa de su perro es necesaria. Comuníquese con su veterinario de inmediato si nota alguna dificultad para respirar, letargo o tos.

    Varias causas de esofagitis no se pueden prevenir. El examen y el tratamiento oportunos ayudarán a acelerar la recuperación. Evite que los animales ingieran sustancias cáusticas y cuerpos extraños y evite las comidas nocturnas. Las comidas tardías tienden a disminuir la presión del esfínter gastroesofágico durante el sueño del perro, lo que contribuye al reflujo.

    Información en profundidad para la esofagitis en perros

    La magnitud de los signos clínicos depende de la gravedad y la profundidad de la inflamación esofágica. Los signos pueden ser sutiles y pueden estar presentes durante semanas o meses, o pueden ser extremadamente graves y aparecer rápidamente.

    Debido a que la historia, los hallazgos del examen físico y la presentación general de los perros con esofagitis son variables, existen otras enfermedades o síntomas que inicialmente pueden considerarse al establecer un diagnóstico definitivo. Éstos incluyen:

  • La hernia de hiato es una anormalidad del diafragma que permite que parte del estómago se desplace hacia la cavidad torácica (tórax).
  • La neoplasia (cáncer) del esófago puede estar asociada con inflamación y causar signos similares.
  • Los cuerpos extraños esofágicos son objetos dentro del esófago que no se moverán sin ayuda. La mayoría de las veces incluyen cosas como huesos o juguetes, pero pueden incluir alimentos o cualquier otro objeto.
  • La estenosis esofágica es un estrechamiento anormal del esófago. Esto a menudo ocurre secundario a inflamación severa del esófago.
  • El megaesófago es un movimiento esofágico disminuido o ausente que generalmente produce dilatación (estiramiento y ensanchamiento) del esófago.
  • Un divertículo esofágico es una dilatación similar a una bolsa de la pared esofágica.
  • La anomalía del anillo vascular es el estrangulamiento o compresión del esófago dentro de varias estructuras, causando un megaesófago parcial.
  • Melena es sangre digerida que se pasa por las heces. Puede ocurrir como consecuencia de la deglución de sangre por diversos motivos, incluida la inflamación esofágica grave, la inflamación o la ulceración en la boca o el tracto gastrointestinal, o cualquier trastorno de coagulación (coagulación).
  • El dolor de cualquier otro proceso de enfermedad, incluido el dolor de dientes, boca o cuello, puede causar los mismos síntomas que la esofagitis.
  • Diagnóstico en profundidad para la esofagitis en perros

    Se deben realizar ciertas pruebas para hacer un diagnóstico definitivo de esofagitis y para excluir otros procesos de la enfermedad que pueden causar síntomas similares. Un examen exhaustivo comienza con una línea de base amplia y general de diagnósticos, para garantizar que uno no pase por alto otras enfermedades o factores. En muchos casos, también se realizan pruebas específicas más avanzadas. Se debe realizar una evaluación completa en estos animales, ya que un diagnóstico preciso es importante para el tratamiento y el pronóstico. Las pruebas pueden incluir:

  • Una historia completa y un examen físico completo.
  • Un conteo sanguíneo completo (CBC) se encuentra con mayor frecuencia dentro de los límites normales; sin embargo, con inflamación severa o neumonía secundaria, uno podría esperar ver elevaciones en el recuento de glóbulos blancos.
  • Un perfil bioquímico para descartar otros trastornos sistémicos (enfermedad hepática, renal) que pueden predisponer al reflujo y, a su vez, a la esofagitis.
  • Un análisis de orina
  • Las radiografías de tórax, aunque con mayor frecuencia dentro de los límites normales, son necesarias para evaluar el tamaño y la forma del esófago, determinar si existe un cuerpo extraño y evaluar la posibilidad de neumonía por aspiración secundaria.
  • Puede ser necesario un esofagrama (ingestión de bario) si las pruebas anteriores no son concluyentes. Es una prueba muy útil para evaluar la superficie de la mucosa esofágica (revestimiento), evaluar las estenosis (estrechamiento) o las dilataciones. Esta suele ser una prueba muy segura y, en algunos casos, se puede realizar en el hospital veterinario de atención primaria.
  • La fluoroscopia de contraste dinámico, un tipo de evaluación radiográfica, ayuda a evaluar la función esofágica y detecta la hipomotilidad (disminución del movimiento), si está presente. Esta prueba generalmente se realiza en un hospital especializado y se considera una herramienta muy útil en el diagnóstico de ciertas enfermedades esofágicas. Si se realiza un diagnóstico antes de este paso, no es necesario realizarlo.
  • La esofagoscopia evalúa el interior del esófago y suele ser el medio más confiable para diagnosticar la esofagitis. La mucosa (revestimiento) puede aparecer roja, ulcerada o incluso puede estar sangrando. En caso de duda, se deben obtener biopsias, ya que pueden confirmar el diagnóstico cuando se observan bajo el microscopio. Hay que tener cuidado, ya que la anestesia general es necesaria, y esto puede empeorar el reflujo de ácido gástrico en algunos casos. Es importante asegurarse de que el individuo esté sano de otra manera, para no crear un riesgo adicional para el paciente. Muy a menudo, se necesita un especialista para realizar este procedimiento de diagnóstico, al igual que una instrumentación delicada especial.
  • Tratamiento en profundidad para perros con esofagitis

    Los objetivos principales en el tratamiento de la esofagitis son identificar y tratar la causa principal, disminuir o prevenir una mayor exposición del esófago al ácido gástrico, proporcionar una nutrición adecuada y tratar cualquier complicación. Aunque la mayoría de los animales con esofagitis son tratados como pacientes ambulatorios, ciertos individuos con casos extremadamente severos justifican la hospitalización para terapia y apoyo intensivos. La terapia para la esofagitis incluye:

  • Se recomiendan los inhibidores de ácido gástrico para bloquear la secreción de ácido y, por lo tanto, disminuir el volumen de ácido que puede refluirse (filtrarse hacia atrás) hacia el esófago. Los ejemplos incluyen un grupo llamado antagonistas del receptor H2 (cimetidina (Tagamet®), ranitidina (Zantac®), famotidina (Pepcid®)) o inhibidores de la bomba de protones como omeprazol (Prilosec®).
  • La suspensión (líquido) de sucralfato (Carafate®) ayuda a calmar y cubrir el estómago y el esófago inflamados.
  • Los fármacos modificadores de la motilidad son fármacos que promueven el movimiento dentro del tracto gastrointestinal, como la metoclopramida (Reglan®), y pueden usarse para estimular el movimiento dentro del esófago y ayudar a tensar el esfínter esofágico inferior, la banda de tejido que separa el estómago del estómago. esófago. A su vez, esto disminuye la cantidad de reflujo hacia el esófago.
  • La modificación de la dieta debe incluir comidas pequeñas y frecuentes de un producto fácilmente digerible. Además, es preferible no alimentar a estos animales a altas horas de la noche, ya que estarán más propensos a refluir con el estómago lleno mientras duermen.
  • La terapia con antibióticos se puede recomendar en algunos casos donde hay inflamación extrema y especialmente en casos donde se ha documentado neumonía secundaria.
  • El soporte nutricional puede estar indicado en aquellos casos en que alimentar al individuo por vía oral empeorará y perpetuará la inflamación del esófago. Puede ser necesario colocar un tubo estomacal con un endoscopio o cirugía para evitar el esófago y brindar soporte nutricional. La nutrición intravenosa puede ser beneficiosa si el individuo no es un buen candidato para la anestesia. Ambos son medios temporales de brindar apoyo hasta que la esofagitis se haya resuelto.
  • La extracción endoscópica de un cuerpo extraño puede estar indicada en casos en los que hay un cuerpo extraño.
  • La cirugía puede estar indicada en ciertas situaciones para incluir la extracción de un cuerpo extraño esofágico donde la endoscopia no tuvo éxito.
  • Cuidados de seguimiento para perros con esofagitis

    El tratamiento óptimo para su perro requiere una combinación de cuidado veterinario casero y profesional. El seguimiento puede ser crítico, especialmente si su perro no mejora rápidamente.

    Administre todos los medicamentos recetados según las indicaciones. Avise a su veterinario si tiene problemas para tratar a su perro. En individuos con casos leves a moderados de esofagitis, seguir su condición clínicamente puede ser todo lo que se necesita. A menudo, todo lo que se necesita es continuar con toda la terapia recomendada e informar el progreso a su veterinario, y es de suma importancia informar incluso el más mínimo revés.

    En casos de esofagitis grave, generalmente se recomienda una endoscopia de seguimiento 2 a 4 semanas después del diagnóstico inicial. Es importante evaluar la curación de estos pacientes y evaluar el esófago en busca de cambios consistentes con la presencia de una estenosis temprana. Además, ayuda a determinar si los pacientes que están siendo alimentados por sonda de gastrotomía pueden cambiarse a alimentación oral.

    Es importante tener en cuenta los signos que sugieren que se ha producido una neumonía secundaria. Estos incluyen tos, respiración difícil o pronunciada, malestar general (letargo) o simplemente no actuar correctamente. Una radiografía torácica (tórax) estaría indicada en estos casos.

    En casos severos, la estenosis esofágica puede estar presente. Las cosas a tener en cuenta especialmente incluyen regurgitación frecuente o persistente o incomodidad extrema al ingerir alimentos.

    El pronóstico para estos animales depende de la causa subyacente y del grado de inflamación. En general, los casos leves a moderados responden bien al tratamiento. Los casos severos, aunque pueden responder bien, pueden estar asociados con complicaciones o largos períodos de curación. En casos extremos, a pesar de la terapia y las recomendaciones apropiadas, la resolución completa e incluso el control pueden ser inalcanzables.