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Insuficiencia pancreática exocrina en perros (EPI)

Insuficiencia pancreática exocrina en perros (EPI)

Descripción general de la insuficiencia pancreática exocrina canina (EPI)

La insuficiencia pancreática exocrina, comúnmente abreviada y denominada EPI, es un trastorno en el que el páncreas no produce una cantidad adecuada de enzimas digestivas. Esta deficiencia produce mala digestión (mala digestión) y mala absorción (mala absorción). EPI se encuentra más comúnmente en perros pastores alemanes, pero se puede ver en cualquier raza. Es raro en los gatos.

El EPI se observa con mayor frecuencia en perros jóvenes secundarios a atrofia acinar pancreática (una disminución en las células productoras de enzimas del páncreas). Sin embargo, el EPI puede ocurrir en animales de más edad secundarios a pancreatitis crónica (inflamación pancreática).

Causas generales de la insuficiencia pancreática exocrina en perros

  • Atrofia acinar pancreática (causa más común)
  • Pancreatitis crónica
  • Cáncer de páncreas
  • Anormalidad congénita (una anormalidad presente desde el nacimiento)
  • De qué mirar

  • Diarrea crónica
  • Ingesta excesiva de alimentos
  • Pérdida de peso
  • Flatulencia (gas)
  • Coprophagia (comiendo heces)
  • Pica (comer cosas inusuales como tierra)
  • Borborygmus (un ruido retumbante causado por el gas que pasa a través de los intestinos)
  • Diagnóstico de insuficiencia pancreática exocrina en perros

    La atención veterinaria incluye pruebas de diagnóstico y recomendaciones de tratamiento posteriores. Se necesitan pruebas de diagnóstico para identificar EPI y excluir otras enfermedades. Su veterinario tomará un historial completo y realizará un examen físico completo. Un conocimiento profundo de la historia y los signos clínicos es muy importante en el diagnóstico de EPI. Las pruebas pueden incluir:

  • Examen fecal para verificar la presencia de grasa y almidón que indica mala digestión o malabsorción. También se realizará una flotación fecal y un frotis directo para evaluar los parásitos.
  • Un conteo sanguíneo completo (CBC o hemograma) para evaluar la anemia, inflamación, infección o recuento bajo de plaquetas.
  • Perfil de bioquímica en suero para evaluar la salud general de su perro y determinar el efecto de EPI en otros sistemas de órganos.
  • Análisis de orina para evaluar la función renal y para verificar la presencia de infección del tracto urinario.
  • Radiografías abdominales para evaluar órganos como el hígado, el bazo y los riñones y para detectar masas.
  • Suero inmunorreactividad similar a la tripsina (TLI) para evaluar la presencia de la enzima pancreática tripsina. Los animales con EPI tienen concentraciones extremadamente bajas de esta enzima en su suero.
  • Tratamiento de la insuficiencia pancreática exocrina en perros

    Los perros con EPI generalmente se sienten bien y, por lo demás, están sanos. El tratamiento a menudo se administra de forma ambulatoria y puede incluir uno o más de los siguientes:

  • Modificación de la dieta
  • Reemplazo de enzimas pancreáticas
  • Terapia antibiótica concurrente
  • Atención domiciliaria y prevención de EPI

    Administre cualquier medicamento que le haya recetado su veterinario. Alimente a su perro como lo indique su veterinario. Observe cuidadosamente a su perro para la resolución de los síntomas, especialmente la resolución de la diarrea y el aumento de peso corporal. Póngase en contacto con su veterinario si no se observa mejoría durante las primeras semanas.

    Se desconoce la causa de la atrofia acinar pancreática y esta causa de EPI no se puede prevenir. Las dietas altas en grasas pueden predisponer a las mascotas a la pancreatitis. Por lo tanto, alimente a su mascota con una dieta baja o moderada en contenido de grasa y evite alimentar con sobras de mesa altas en grasa.

    Información detallada sobre la insuficiencia pancreática exocrina en perros

    La insuficiencia pancreática exocrina (EPI) es causada con mayor frecuencia por atrofia acinar pancreática (un encogimiento de las células productoras de enzimas del páncreas) cuya causa se desconoce. Se ve con mayor frecuencia en perros jóvenes, especialmente perros pastores alemanes.

    EPI puede tener un gran impacto en el animal porque comúnmente se observa diarrea severa de larga duración y pérdida de peso profunda. Otros problemas médicos pueden provocar síntomas similares a los encontrados en EPI. Estas condiciones deben excluirse antes de establecer un diagnóstico definitivo de EPI:

  • Enfermedades infecciosas bacterianas, como Salmonella, Clostridium y Campylobacter.
  • Virus, como Coronavirus y Parvovirus.
  • Infecciones fúngicas, como histoplasma, micobacterias y phycomyces.
  • Enfermedades parasitarias, como lombrices intestinales, anquilostomas y lombrices
  • Infecciones por protozoos, como Coccidia, Giardia y Trichomonas.
  • Enfermedad inflamatoria intestinal (EII). Se desconoce la causa de la EII, pero se cree que está inmunomediada. La diarrea y la pérdida de peso se observan comúnmente en perros con EII. Una biopsia intestinal es la única forma de diagnosticar la EII definitivamente.
  • La intolerancia dietética o alergia a la dieta generalmente ocurre en respuesta a una proteína dietética particular, pero puede ocurrir secundariamente a casi cualquier componente en la comida del animal. La diarrea y las anormalidades de la piel se ven con mayor frecuencia con este trastorno.
  • Las drogas y las toxinas se asocian más a menudo con diarrea aguda, pero la exposición crónica a ciertos medicamentos o toxinas se puede asociar con diarrea crónica.
  • El cáncer del tracto gastrointestinal puede causar diarrea y pérdida de peso.
  • La obstrucción (bloqueo) del tracto gastrointestinal debido a cáncer, cuerpos extraños, intususcepción (telescopía del intestino sobre sí misma) o estenosis puede estar asociada con diarrea crónica.
  • Los trastornos metabólicos que incluyen insuficiencia renal y hepática, diabetes mellitus e hipoadrenocorticismo (enfermedad de Addison) pueden estar asociados con pérdida de peso y diarrea.
  • Las úlceras duodenales pueden causar diarrea y melena (heces negras alquitranadas secundarias a la presencia de sangre digerida).
  • El sobrecrecimiento bacteriano del intestino delgado se caracteriza por un crecimiento excesivo de la flora bacteriana intestinal normal y puede estar asociado con diarrea crónica.
  • La linfangiectasia es un trastorno crónico de pérdida de proteínas del tracto intestinal que se asocia con diarrea crónica.
  • El síndrome del intestino corto puede desarrollarse después de que una gran parte del tracto intestinal se haya eliminado quirúrgicamente. Se puede observar diarrea crónica en este síndrome.
  • La enteropatía sensible al gluten es un trastorno intestinal que se observa con mayor frecuencia en los setters irlandeses. Es una enfermedad inflamatoria que ocurre en respuesta a las dietas que contienen gluten (una proteína de trigo).
  • El síndrome del intestino irritable (colon espástico) es un trastorno intermitente crónico que se asocia con diarrea, dolor abdominal y gases.
  • La atención veterinaria debe incluir pruebas de diagnóstico y recomendaciones de tratamiento posteriores.

    Diagnóstico en profundidad para la insuficiencia pancreática exocrina

    Se necesitan ciertas pruebas de diagnóstico para confirmar el diagnóstico de EPI y excluir otras enfermedades que pueden causar síntomas similares. A menudo se recomiendan las siguientes pruebas de diagnóstico:

  • Su veterinario tomará un historial médico completo y realizará un examen físico completo.
  • Se pueden realizar exámenes múltiples de muestras fecales (flotación fecal, frotis directos, preparaciones de sulfato de zinc) para excluir el parasitismo intestinal crónico antes de proceder con pruebas de diagnóstico adicionales.
  • Un conteo sanguíneo completo (CBC o hemograma) para evaluar la baja concentración de proteína total, inflamación, anemia o bajo conteo de plaquetas.
  • Un perfil de bioquímica en suero para evaluar la salud general de su mascota y determinar el efecto de EPI en otros sistemas de órganos. Las pruebas como la albúmina sérica y la concentración de proteína total y la concentración de colesterol en suero ayudan a excluir los trastornos intestinales que pierden proteínas. Los animales con EPI generalmente tienen concentraciones de proteína sérica normales.
  • Análisis de orina para evaluar la función renal y verificar si hay infección del tracto urinario.
  • Radiografías abdominales para evaluar los órganos abdominales (hígado, riñones, bazo) y detectar masas. Las radiografías abdominales generalmente son normales en perros con EPI.
  • La inmunoreactividad similar a la tripsina en suero (TLI) se considera el "estándar de oro" para el diagnóstico de EPI. Los perros con EPI tienen concentraciones séricas extremadamente bajas de TLI. Se debe extraer sangre para TLI después de un ayuno de 12 horas. Un número limitado de laboratorios realiza esta prueba, pero la mayoría de los veterinarios podrán extraer la muestra de sangre y enviarla al laboratorio apropiado.

    Su veterinario puede recomendar pruebas de diagnóstico adicionales para excluir o diagnosticar otras afecciones o para comprender mejor el impacto de EPI en su perro. Estas pruebas aseguran una atención médica óptima y se seleccionan caso por caso. Ejemplos incluyen:

  • Se pueden recomendar concentraciones de folato y cobalamina en suero si se sospecha un sobrecrecimiento bacteriano en el intestino delgado.
  • Examen de ultrasonido abdominal para evaluar el tamaño y la estructura interna de los órganos abdominales (hígado, bazo, riñones) y para evaluar la presencia de estructuras o masas anormales que pueden estar presentes en perros con diarrea crónica o pérdida de peso. Es posible que lo deriven a un veterinario internista con experiencia en ultrasonografía para esta prueba.
  • Se puede recomendar la endoscopia gastrointestinal y la biopsia si el perro con EPI no responde adecuadamente a la terapia o si los resultados de otras pruebas no son consistentes con un diagnóstico de EPI. Si se ha identificado anemia o hipoproteinemia (concentración baja de proteína sérica), se puede recomendar la endoscopia para identificar la enfermedad inflamatoria intestinal, la ulceración gastrointestinal o el cáncer. Este procedimiento requiere anestesia general y generalmente requiere derivación a un veterinario internista.
  • Se puede recomendar una prueba de estimulación de la hormona adrenocorticotrópica (ACTH) para descartar hipoadrenocorticismo (enfermedad de Addison). Esta prueba se puede recomendar en perros con ciertas anomalías electrolíticas (bajas concentraciones de sodio y cloruro en suero, alta concentración de potasio en suero) o antecedentes crónicos de signos gastrointestinales y pérdida de peso.
  • Tratamiento de la insuficiencia pancreática exocrina en perros

    La mayoría de los perros con EPI son tratados como pacientes ambulatorios. Por lo general, gozan de buena salud y la mayoría responde bien a la terapia. Algunos animales con EPI pueden tener trastornos concurrentes (crecimiento bacteriano, enfermedad inflamatoria intestinal). Estos trastornos deben considerarse en el paciente que no responde bien a la terapia para EPI. El tratamiento de EPI debe individualizarse en función de la gravedad de la afección y otros factores que su veterinario debe analizar.

    Los tratamientos pueden incluir:

  • La modificación de la dieta es la piedra angular del tratamiento. Es mejor usar una dieta que sea altamente digestible, baja en grasas y baja en fibra. Los perros gravemente desnutridos inicialmente pueden requerir suplementos con vitaminas y minerales.
  • El reemplazo de enzimas pancreáticas es crucial. Las preparaciones en polvo no encapsuladas son las más efectivas. Un producto llamado Viokase® se usa comúnmente y es muy efectivo. La suplementación con enzimas debe acompañar cada comida, y es un compromiso de por vida.
  • Se recomienda la terapia antibiótica con medicamentos como metronidazol u oxitetraciclina en pacientes con sospecha de sobrecrecimiento bacteriano. El crecimiento excesivo de bacterias no es infrecuente en perros con EPI, y puede ser necesario un tratamiento antibiótico intermitente a lo largo de la vida del animal.
  • Cuidados en el hogar de perros con insuficiencia pancreática exocrina

    El tratamiento óptimo para su perro requiere una combinación de cuidado veterinario casero y profesional. El seguimiento puede ser crucial, especialmente si su perro no mejora como se esperaba.

    Administre según las indicaciones todos los medicamentos recetados por su veterinario. Póngase en contacto con su veterinario si tiene dificultades para tratar a su perro.

    La diarrea generalmente se resuelve dentro de 1 a 2 semanas de tratamiento. La estabilización del peso corporal es seguida por el aumento de peso. Debe contactar a su veterinario si su perro no responde como se esperaba. Su veterinario puede recomendar pruebas de diagnóstico adicionales para evaluar otras enfermedades concurrentes o puede instituir una terapia con antibióticos (metronidazol, oxitetraciclina) si se sospecha un sobrecrecimiento bacteriano intestinal.

    Después de varias semanas o meses, su veterinario puede disminuir la cantidad de suplementos pancreáticos administrados.

    EPI es una enfermedad irreversible y se requiere tratamiento de por vida. El pronóstico en perros con EPI solo es bueno con la terapia adecuada.