Entrenamiento de comportamiento

Por qué los perros comen heces

Por qué los perros comen heces

¿Por qué los perros comen caca?

En los últimos miles de años, hemos reducido el abismo de entendimiento entre humanos y perros más de lo que lo hemos hecho con cualquier otra especie, hasta que somos testigos de que los perros comen heces. Un dueño queda rascándose la cabeza mientras el perro, inexplicablemente orgulloso, corre para darle un beso.

¿Cuál podría ser la atracción para comer heces?

Puede ser difícil de creer, pero comer heces no es inusual ni anormal para los perros. De hecho, la coprofagia, el término médico para comer heces, podría incluso ser beneficiosa. Las madres habitualmente consumen las heces de sus cachorros, una práctica que mantiene limpio el nido.

Los cachorros pueden consumir heces debido a su curiosidad natural. Al igual que los niños, los cachorros pasan por una fase en la que exploran su mundo al pronunciarlo. La mayoría de los cachorros pierden el hábito en unos pocos meses a un año. Para entonces, han descubierto que el mundo ofrece opciones mucho más sabrosas que la caca.

Si el comportamiento persiste en la edad adulta, podría indicar un problema. Es posible que el perro no reciba la cantidad correcta de nutrientes en su comida o que se alimente con un horario irregular (lo que significa que no sabe cuándo llegará su próxima comida). O puede que no esté recibiendo suficiente comida en su conjunto. O puede estar aburrido, y la coprofagia es una forma de pasar el tiempo.

Naturalmente, si el comportamiento es causado por alguna deficiencia nutricional, es importante corregir el desequilibrio. El perro puede necesitar ser alimentado en un horario diferente, y tal vez con más frecuencia. Los alimentos secos pueden ser más efectivos para reducir el hábito que los alimentos enlatados, especialmente los alimentos ricos en fibra.

Algunas personas sugieren agregar salsa Tabasco®, ablandador de carne o algún otro suplemento dietético (por ejemplo, Certs®) para que las heces sean desagradables. La táctica rara vez tiene éxito; Si las heces en sí no son poco atractivas, es difícil imaginar lo que es.

Una de las mejores maneras de desalentar el hábito es no darle a su perro la oportunidad de consumir heces en primer lugar. El patio debe limpiarse regularmente y debe restringirse el acceso del perro a las áreas ricas en heces. Para obtener una descripción más detallada de la coprofagia y qué puede hacer al respecto, consulte el artículo Coprophagia.