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Displasia de codo en perros

Displasia de codo en perros

Descripción general de la displasia del codo canino

La displasia del codo se refiere al desarrollo anormal de ciertas partes de la articulación del codo durante la fase de crecimiento de la vida de un perro. Algunas áreas de la articulación pueden tener una interrupción del desarrollo normal del cartílago o no fusionarse durante el crecimiento, lo que resulta en una superficie irregular de la articulación, inflamación, hinchazón, cojera y artritis.

Se desconoce la causa exacta de la displasia del codo, pero probablemente se deba a una combinación de factores genéticos, sobrenutrición con crecimiento rápido, trauma y factores hormonales. Los perros afectados suelen ser razas grandes, que incluyen: Labrador retrievers, golden retrievers, Rottweilers, Bernese mountain dogs, Newfoundlands, pastores alemanes y chow chows. Los signos generalmente comienzan entre los 5 y 12 meses de edad.

La displasia del codo produce artritis del codo que puede estar asociada con rigidez articular (rango de movimiento reducido) y cojera.

De qué mirar

Los síntomas de la displasia del codo en perros pueden incluir:

  • Cojera repentina o gradual de la pierna delantera
  • Rigidez matutina
  • Rigidez después de un período de descanso.
  • Diagnóstico de displasia de codo en perros

    Las pruebas de diagnóstico necesarias para reconocer la displasia del codo e identificar o excluir otras enfermedades incluyen:

  • Un historial médico completo y un examen físico. Su veterinario caminará y trotará a su perro, buscando cojera en la pierna delantera. La cojera puede estar presente en ambas patas delanteras, produciendo una marcha rígida y un paso más corto. Se puede producir dolor en la flexión del codo, con o sin rotación hacia adentro de la pata o la extensión del codo.
  • Se deben tomar radiografías del codo, con varias vistas diferentes para identificar incluso anormalidades sutiles. Ocasionalmente se necesitan tomografías computarizadas para el diagnóstico. Deben examinarse ambos codos ya que el problema a menudo afecta las articulaciones del codo derecho e izquierdo.
  • Tratamiento de la displasia del codo en perros

  • El tratamiento médico generalmente se recomienda para perros con cojera ocasional o perros con artritis significativa. Tal manejo incluiría el uso de medicamentos antiinflamatorios como el deracoxib o la aspirina; nutracéuticos, como Cosequin o Adequan; Programas regulares de ejercicio moderado y control de peso adecuado.
  • El tratamiento quirúrgico incluiría procedimientos para extraer piezas de cartílago dañadas o fragmentadas, ya sea directamente haciendo una incisión para abrir la articulación o mediante artroscopia. Cortar el cúbito, uno de los tres huesos que forman la articulación del codo, evitando así la intervención directa con la articulación en sí, puede tratar una forma de displasia del codo. La cirugía es más efectiva en perros más jóvenes, antes de que se desarrolle la artritis. Por lo general, mejora la función, pero no evitará que se desarrolle algo de artritis en la articulación del codo displásico.
  • Cuidado y prevención en el hogar

    Después de la cirugía, la pierna generalmente se coloca en un vendaje acolchado suave durante dos semanas, después de lo cual se retiran los puntos. Durante las primeras 4 a 6 semanas después de la cirugía, el ejercicio está restringido. Esto puede ser difícil de aplicar en cachorros activos jóvenes.

    Después de este tiempo, su mascota puede experimentar un aumento gradual en el ejercicio. En algunos casos, la cojera intermitente puede persistir a pesar de la cirugía. Por lo general, es leve y puede mejorar con el tratamiento médico.

    La causa exacta de la displasia del codo sigue siendo desconocida, pero es casi seguro que es multifactorial, lo que significa que el desarrollo anormal de la articulación del codo de su perro ocurre debido a una combinación de factores genéticos, de tasa de crecimiento, nutricionales, hormonales y traumáticos.

    De estos factores contribuyentes, la genética y la nutrición son probablemente las más fáciles de considerar en términos de prevención de la displasia del codo. Al seleccionar una raza pedigrí que se sabe que tiene predisposición a la displasia del codo, sería útil saber si los padres tenían evidencia de displasia del codo o no. Por esta razón, la Orthopaedic Foundation for Animals (OFA) ha establecido un esquema de puntuación para la displasia del codo. Los perros pueden registrarse cuando tienen más de 24 meses de edad enviando radiografías de codo a la OFA. Serán evaluados y calificados como normales o anormales. Los codos anormales se clasificarán de I a III, dependiendo de la severidad del cambio. Este registro se describe como "cerrado" en el sentido de que solo proporciona información sobre perros normales a otras partes que no sean el criador (propietario). Claramente, es preferible comprar un cachorro donde el padre y la madre tienen codos normales y certificados.

    Un registro "abierto" para la displasia del codo a considerar es el Instituto para el Control de Enfermedades Genéticas en Davis, California.

    Ciertas dietas para cachorros tienen un alto contenido de proteínas que se ha citado como una posible razón de anormalidades en el desarrollo óseo, como la displasia del codo. Obviamente, no todos los cachorros con estas dietas tienen problemas en el codo. Controle la tasa de crecimiento de su mascota midiendo el peso y la altura. Si su perro parece estar creciendo demasiado rápido, puede ser aconsejable cambiar la dieta a una dieta para adultos baja en proteínas, después de consultar con su veterinario.

    A pesar de la intervención médica y quirúrgica, los perros con codos displásicos desarrollarán algún grado de artritis en el codo. Sin embargo, el diagnóstico y el tratamiento tempranos pueden ayudar a minimizar este problema. Se recomienda la evaluación inmediata de una cojera de las extremidades anteriores que empeora con el ejercicio.

    Información detallada sobre la displasia del codo en perros

    La displasia del codo es solo una de una serie de enfermedades óseas y articulares que afectan a los perros jóvenes en crecimiento. Su veterinario debe considerar y excluir una serie de enfermedades que causan cojera en la pierna delantera. Éstos incluyen:

  • Osteocondrosis (TOC) de la articulación del hombro. El desarrollo anormal de cartílago en la articulación del hombro puede producir una cojera muy similar a la displasia del codo. Sin embargo, en el examen físico el dolor se localiza en el hombro y no en el codo. Se encuentra un defecto en las radiografías de hombro (rayos X).
  • Panosteitis La panosteitis es una enfermedad de perros jóvenes y grandes, que tiende a producir cojera que cambia de una pierna a otra (cojera que cambia de pierna) y donde hay dolor en la palpación profunda de ciertos huesos. La causa exacta de esta inflamación ósea no se conoce y puede confundirse con dolor en el codo si los huesos alrededor de la articulación del codo se ven afectados. Las radiografías del codo son normales o muestran cambios consistentes con panosteitis, no con displasia del codo.
  • Osteopatía hipertrófica (HO). HO es una enfermedad de los cachorros que tiende a producir extremidades inflamadas, particularmente alrededor del carpo (muñeca), y con esto, fiebre, letargo y reticencia a moverse. Las radiografías confirmarían el diagnóstico y, por lo tanto, lo diferenciarían de la displasia del codo.
  • Trauma. La displasia del codo debe diferenciarse de otras causas de cojera traumática de la pierna delantera.
  • Información detallada sobre el diagnóstico

    La atención veterinaria debe incluir pruebas de diagnóstico y recomendaciones de tratamiento posteriores. Las pruebas de diagnóstico necesarias para reconocer la displasia del codo y excluir otras enfermedades incluyen:

  • Examen físico. La cojera generalmente es evidente cuando su mascota camina o trota; sin embargo, puede ser más difícil de detectar cuando ambas patas delanteras están afectadas. Puede haber alguna dificultad para levantarse de una posición acostada y su perro puede parecer rígido y tener un paso corto que puede hacer que la marcha parezca forzada y entrecortada.
  • Examen ortopédico El dolor a menudo se puede provocar al manipular la articulación del codo y la ubicación exacta de las lesiones determinará qué tipo de movimiento del codo produce un problema.

    Hay tres anomalías principales que contribuyen a la displasia del codo: un proceso anconeal unido (UAP), un proceso coronoide fragmentado (FCP) y una lesión de osteocondritis disecante del húmero dentro de la articulación del codo (OCD).

  • UAP tiende a producir dolor en la extensión del codo.
  • El FCP tiende a producir dolor en la flexión del codo con rotación hacia adentro de la pata.
  • El TOC tiende a producir dolor en la flexión del codo.

    Las combinaciones de estas lesiones no son infrecuentes.

  • Su veterinario mantendrá el hombro en una posición neutral durante el examen para no atribuir un problema de hombro al codo.
  • La radiografía de ambos codos es importante para el diagnóstico. A menudo, se requerirá sedación o anestesia general para colocar a su perro para estas radiografías.
  • De las tres formas diferentes de displasia del codo, la FCP suele ser la más difícil de diagnosticar. En algunos de estos casos, la tomografía computarizada u otra forma de radiografía llamada tomografía lineal puede ser útil.
  • A veces, en casos más crónicos, las radiografías solo revelarán los cambios artríticos alrededor de la articulación secundaria a las anomalías subyacentes.
  • Información detallada sobre el tratamiento

    Los tratamientos para la displasia del codo en perros pueden incluir tratamiento médico conservador o cirugía.

  • Si su perro tiene signos clínicos leves o intermitentes, o artritis más avanzada alrededor de la articulación del codo, el tratamiento médico es extremadamente importante. La cojera puede reaparecer con ejercicio intenso, pero a menudo responde a unas pocas semanas de descanso y medicamentos antiinflamatorios. El ejercicio debe modificarse para que sea moderado y regular a fin de mantener un buen tono muscular, pero no para cargar las articulaciones en exceso. Nadar, dependiendo de la disponibilidad y del interés de su perro, es una excelente forma de ejercicio complementario.
  • La cirugía es más apropiada para perros jóvenes con cambios artríticos secundarios mínimos en el codo o casos en los que el tratamiento médico no produce un resultado favorable.
  • Para FCP y OCD, se elimina el cartílago dañado o fragmentado dentro de la articulación. Esto se puede hacer ya sea abriendo directamente la articulación del codo o mediante artroscopia, utilizando instrumentos de fibra óptica para mirar dentro de la articulación y eliminar piezas anormales de cartílago a través de incisiones en "orificios". La artroscopia tiene la ventaja de ser menos traumática para la articulación del codo y, por lo tanto, es más común una recuperación más rápida del procedimiento.
  • Para UAP, se piensa que el problema se debe a una presión directa excesiva en esta porción de la articulación por parte del húmero. Este efecto puede prevenirse cortando el cúbito justo debajo de la articulación, permitiendo que los músculos en el área "ajusten" las superficies articulares y alivien la presión sobre la UAP. Esta pieza de cartílago no unida puede unirse posteriormente en la mayoría de los casos
  • Cuidados de seguimiento para perros con displasia de codo

    Un vendaje acolchado suave puede ser útil después de la cirugía para reducir la hinchazón. Esto debe mantenerse limpio y seco colocando una bolsa de plástico sobre el pie cuando su perro salga al baño. Revise los dedos de los pies en la parte inferior del vendaje diariamente para ver si hay hinchazón, sudoración excesiva o dolor.

    Confinar a un cachorro durante 4 a 6 semanas después de la cirugía puede ser extremadamente difícil y frustrante tanto para usted como para su perro. Sin embargo, es esencial maximizar el éxito del procedimiento quirúrgico. El cartílago anormal que se ha eliminado tiene que sanar y esto se vuelve más difícil si el codo está trabajando demasiado. Muy ocasionalmente, su veterinario puede recomendarle sedantes para superar esta fase de la recuperación.

    El confinamiento ideal incluye: restricción a una habitación individual o una pequeña porción de la casa; no subir ni bajar escaleras; no saltar sobre o fuera de los muebles; caminar con correa solo para ir al baño y luego volver directamente al interior.

    La extracción de grapas o suturas se realizaría entre 10 y 14 días después de la cirugía. Cuando las incisiones están expuestas, se pueden examinar diariamente para detectar hinchazón, secreción o enrojecimiento.

    Después del período de descanso, el ejercicio debe aumentarse lenta y gradualmente durante las próximas 4 a 6 semanas, comenzando con caminatas cortas con correa, luego aumentando gradualmente con mayor libertad en la casa para incluir el uso de escaleras.

    Cuando se haya cortado el cúbito, probablemente será necesario realizar radiografías de seguimiento a las 6 semanas después de la cirugía para evaluar la cicatrización ósea.