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Miastenia Gravis en Perros

Miastenia Gravis en Perros

Descripción general de la miastenia gravis canina

La miastenia gravis es un trastorno caracterizado por debilidad muscular que se ve agravada por la actividad y aliviada por el descanso. Es causada por un deterioro de la transmisión de los impulsos nerviosos a los músculos, lo que resulta en debilidad muscular. La enfermedad puede ser un defecto congénito hereditario (raro) o puede adquirirse más adelante en la vida (común en perros, raro en gatos).

La forma adquirida se debe a un defecto en el sistema inmune por el cual se producen anticuerpos contra los receptores musculares del animal, evitando que la transmisión de señal se produzca correctamente.

Ambos sexos se ven igualmente afectados, y todas las razas son susceptibles, aunque un estudio reciente muestra que Akitas, terriers escoceses, punteros alemanes de pelo corto y chihuahuas tienen un mayor riesgo. Rottweilers, Doberman pinschers, dálmatas y Parson Russell Terriers tenían menor riesgo relativo. El trastorno adquirido rara vez afecta a animales de menos de 1 año de edad. Parece haber dos picos de edad para la enfermedad: uno a los 2 o 3 años de edad, y otro pico a los 9 a 10 años de edad.

La enfermedad causa debilidad generalizada que a menudo afecta el esófago, causando dificultad para comer y tragar. Esto puede conducir a la regurgitación y aspiración de material hacia los pulmones y a una neumonía posterior. Muchos perros sucumben a este tipo de neumonía.

La miastenia gravis a veces ocurre secundaria a un tumor de la glándula del timo, o posiblemente a algún otro tipo de tumor.

De qué mirar

Los signos de miastenia gravis en perros pueden incluir:

  • Debilidad muscular que empeora con el ejercicio y mejora con el descanso.
  • Debilidad esofágica concurrente, que se manifiesta como regurgitación y posiblemente neumonía (tos, fiebre)
  • Diagnóstico de miastenia gravis en perros

  • Prueba de anticuerpos anti-receptor de acetilcolina
  • Prueba de Tensilon
  • Electromiografia

    Tratamiento de miastenia gravis en perros

  • Drogas anticolinesterasas
  • Fármacos que inhiben el sistema inmunitario.
  • Plasmaféresis
  • Timctomía
  • Alimentación elevada o colocación de tubos de gastrostomía.
  • Cuidado y prevención en el hogar

    Administre la medicación según lo prescrito y siga las instrucciones especiales de alimentación.

    No existen medidas preventivas significativas para la miastenia gravis.

    Información detallada sobre la miastenia gravis en perros

    La miastenia gravis adquirida es un trastorno inmunomediado. Es decir, la enfermedad ocurre debido a una respuesta anormal por parte del sistema inmune. Normalmente, las terminaciones nerviosas liberan una sustancia llamada acetilcolina (ACh), que se une a un receptor específico en el músculo objetivo. Esto permite que el músculo se contraiga. En la miastenia gravis, el sistema inmunitario produce anticuerpos contra los receptores de ACh. Estos anticuerpos se unen a los receptores, bloqueando la unión normal de ACh. Como la ACh no puede unirse al receptor, la señal ahora se interrumpe y no puede producirse una contracción muscular.

    La presentación clínica típica es la debilidad muscular de las patas delanteras y traseras que empeora con el ejercicio y mejora con el reposo. La mayoría de los perros también tienen un esófago débil y, como resultado, la regurgitación es una ocurrencia común. Muchos de estos perros aspiran algunos de los alimentos regurgitados y desarrollan neumonía por aspiración.

    Aunque la debilidad muscular relacionada con el ejercicio es la forma de presentación más común de la enfermedad, existen básicamente tres formas clínicas principales.

  • Una forma focal, donde la debilidad afecta a grupos musculares específicos, como el esófago, la garganta y la cara.
  • Una forma generalizada en la que hay debilidad leve a moderada en las piernas y en la mayoría de los casos (87 por ciento) alguna disfunción esofágica.
  • Miastenia severa aguda en la cual hay un inicio rápido de debilidad muscular severa, colapso y problemas esofágicos.

    La forma generalizada es la más común. Los perros con esta forma de miastenia gravis son débiles. Son reacios a hacer ejercicio. El ejercicio exacerba su debilidad y toman pasos cada vez más cortos, y luego pueden negarse a caminar o colapsar. Las patas traseras suelen verse más afectadas que las delanteras. La mayoría de los perros afectados tienen debilidad en el esófago y tienen antecedentes de regurgitación. Algunos pueden estar enfermos de neumonía por aspiración. Algunos perros tienen debilidad muscular que afecta su rostro, y tocar repetidamente la esquina del ojo demuestra un reflejo de parpadeo progresivamente más débil hasta que la incapacidad de parpadear se vuelve rápidamente evidente.

    La forma focal en la que las piernas no se ven afectadas ha sido bien documentada. En estos casos, los problemas esofágicos son la principal característica clínica. La regurgitación y la neumonía por aspiración son los signos clínicos comunes. Con frecuencia se observa debilidad de los músculos de la garganta y los músculos faciales, con un reflejo de parpadeo fácilmente fatigable.

    La forma aguda en que la pérdida rápida de la fuerza muscular es el signo principal se ha descrito en algunos perros. Estos perros tienen problemas graves de esófago caracterizados por regurgitación frecuente de grandes volúmenes de líquido. La insuficiencia respiratoria, presumiblemente causada por neumonía por aspiración y pérdida de fuerza en los músculos responsables de la respiración, es común. Los animales afectados pueden ser tan débiles que no puedan levantar la cabeza.

    Se desconoce exactamente por qué los perros con miastenia gravis desarrollan anticuerpos contra sus receptores ACh. En los humanos, aproximadamente el 75 por ciento de los pacientes con miastenia tienen una anormalidad que afecta la glándula del timo, y también se observan anomalías del timo en algunos perros con miastenia gravis. Se ha sugerido que la anormalidad en la glándula del timo induce al sistema inmunitario a producir anticuerpos contra ella, y estos anticuerpos pueden unir los receptores ACh en los músculos, lo que afecta la capacidad de las señales nerviosas para pasar.

  • Información detallada sobre el diagnóstico

  • Prueba de anticuerpos anti-receptor de acetilcolina. Se realiza un diagnóstico definitivo de miastenia gravis al demostrar un nivel excesivo de anticuerpos contra los receptores ACh en el torrente sanguíneo. Esta es una prueba extremadamente sensible, que detecta más del 90 por ciento de todos los perros con miastenia gravis adquirida. Los perros con la forma focal de miastenia gravis tienden a tener niveles de anticuerpos más bajos, mientras que los perros con la forma severa aguda tienden a tener niveles más altos.
  • Prueba de Tensilon. Tensilon es la marca de un medicamento llamado cloruro de edrofonio, un medicamento que permite superar brevemente el deterioro de la transmisión de la señal. Una respuesta dramática, inequívoca y positiva a la administración intravenosa de Tensilon sugiere miastenia gravis y ayuda a establecer un diagnóstico clínico mientras se esperan los resultados de la prueba de anticuerpos anti-receptor de ACh.
  • Electromiografia. Este procedimiento prueba la capacidad del músculo para ser estimulado eléctricamente. Aunque esta prueba se puede utilizar como una buena herramienta para diagnosticar miastenia gravis, rara vez se realiza debido a los riesgos de anestesia en perros con disfunción esofágica con o sin neumonía, así como a la necesidad de equipos especializados.
  • Rayos X. Las radiografías no diagnosticarán el trastorno, aunque más del 80 por ciento de los perros con miastenia tienen un esófago agrandado que se puede detectar en las radiografías. La neumonía por aspiración y los timomas también serían detectables en las radiografías.
  • Información detallada sobre el tratamiento

    En humanos con miastenia gravis, existen tres aspectos principales del tratamiento: medicamentos anticolinesterasa, medicamentos que modifican el sistema inmunitario y extirpan la glándula del timo. Por lo general, se utiliza alguna combinación de estas terapias para controlar la enfermedad. En los perros, solo las drogas anticolinesterasas han logrado una aceptación generalizada, aunque las otras terapias se han probado con diversos grados de éxito.

  • Medicamentos anticolinesterasa. La piedra angular de la terapia, estos medicamentos inhiben la enzima que descompone la ACh, por lo que los niveles de ACh aumentan y son capaces de atravesar los anticuerpos que bloquean los receptores de ACh. La mejora obvia en la fuerza muscular es evidente en solo unos días después de comenzar el tratamiento.
  • Fármacos que inhiben el sistema inmunitario. Estas drogas han mejorado enormemente el resultado del trastorno en humanos. Puede ser útil en perros, sin embargo, debe usarse con cuidado, ya que la supresión del sistema inmunitario puede empeorar las enfermedades infecciosas como la neumonía por aspiración.
  • Plasmaféresis Este es un procedimiento mediante el cual el plasma se separa de la sangre completa y luego devuelve las células sanguíneas al perro junto con el plasma de un perro normal o un sustituto del plasma. Los beneficios clínicos de este procedimiento se deben a la eliminación de los anticuerpos que se unen a los receptores ACh e inhiben la transmisión del impulso nervioso. Este procedimiento requiere un equipo especial y generalmente requiere una derivación a un especialista.
  • Timctomía. La extirpación quirúrgica de una glándula timo anormal se asocia con una mejoría clínica a largo plazo en humanos con miastenia gravis. Desafortunadamente, en los pocos casos reportados de timomas en perros con miastenia gravis, la eliminación del timo generalmente ha tenido malos resultados, desafortunadamente.
  • Alimentación elevada o colocación de tubos de gastrostomía. La mayoría de los perros con miastenia gravis tienen un esófago poco contráctil y necesitan ser alimentados con una papilla a una altura elevada, seguido de la elevación de la cabeza durante 10 a 15 minutos después de la alimentación para facilitar el paso de los alimentos al estómago. Para los perros que continúan regurgitando a pesar de la alimentación elevada, puede ser útil colocar un tubo de gastrostomía directamente en el estómago a través de la pared del cuerpo. Los alimentos, los medicamentos y el agua se pueden administrar fácilmente al paciente a través del tubo de gastrostomía.
  • Cuidados de seguimiento para perros con miastenia gravis

    El tratamiento óptimo para su perro requiere una combinación de cuidado veterinario casero y profesional. El seguimiento puede ser crítico, especialmente si su mascota no mejora rápidamente. Administre todos los medicamentos recetados según las indicaciones. Avise a su veterinario si tiene problemas para tratar a su mascota.

    Si la neumonía por aspiración estaba presente, regrese a su veterinario para radiografías de seguimiento para ver si la condición se está resolviendo.

    Alimente un alimento semisólido o licuado desde una altura elevada, y mantenga la cabeza del perro elevada durante 10 a 15 minutos después de la alimentación, si la disfunción esofágica es parte del síndrome del perro.

    Regrese para chequeos regulares para controlar el nivel de anticuerpos anti-receptor de ACh en la circulación. El nivel debe ser bajo si la terapia médica ha sido exitosa. Se recomienda un control del nivel de anticuerpos cada 4 a 8 semanas.

    El pronóstico para la recuperación de la miastenia gravis está vigilado. La mayoría de los perros afectados mueren dentro de los 12 meses de neumonía por aspiración. La neumonía puede aparecer repentinamente y causar la muerte, o puede ser un problema recurrente crónico que causa debilitamiento y eventual eutanasia. Ocasionalmente, un perro levemente afectado responderá bien a la terapia médica y es posible que su enfermedad entre en remisión durante muchos meses.

    Para hablar con otros dueños de mascotas con perros afectados con esta afección, vaya a //groups.yahoo.com/group/megaesophagus.